El día 26 he iniciado una serie de post con el titulo "Fundamentos para el Éxito", exponiendo inicialmente que el fundamento más sólido sobre el cual debemos construir nuestras vidas es La Palabra de Dios. La Biblia contiene principios que al ser aplicados por cualquier persona producen como resultado éxito y bendiciones.
Una buena ilustración de esta declaración la encontramos en Mateo...
Una buena ilustración de esta declaración la encontramos en Mateo...
Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.
(Mat 7:24-27)
(Mat 7:24-27)
Una vida edificada sobre la Palabra de Dios, se compara a una casa construida sobre fundamentos sólidos que le hacen indestructible a pesar de las circunstancias.
Cuando inicié mi relación personal con Dios hace ya unos 27 años, lo primero que mi pastor me enseñó acerca de la Biblia es que habñia cinco cosas que hacer con ella: oír, leer, estudiar, memorizar y meditar en la Palabra de Dios. Siempre me he tomado muy en serio esa enseñanza y ha sido lo que más ha revolucionado mi relación personal con Dios.
Esto señala que debemos invertirnos en conocer la Palabra pero hacerlo recordando que es imprescindible tner una relación con el Dios de la Palabra. ¿Por qué? Porque no basta tener conocimiento intelectual de la Palabra. Hay que tener revelación de ella para que genuinamente se produzcan cambios en nuestras vidas.
Tengamos en cuenta que la Palabra debe obrar, sin lugar a dudas, primero en nuestra mente, para que cambie nuestros paradigmas y creencias vitales y podamos ver el mundo como Dios quiere que lo veamos y seamos, hagamos y tengamos lo que El ha definido para nuestras vidas.
Pero luego nuestro ser interior, nuestro espíritu, debe ser impactado por las verdades de la Palabra. Si no hay impacto en el espíritu del hombre, no hay cambio en su vida. Mente y espíritu deben estar saturados por la Palabra de Dios.
Esto fue lo que le pasó a Pablo en Hechos 22. Su mente estaba llena de la Palabra pero para que su vida cambiará necesitó la revelación, la manifestación de Dios para que su vida cambiara.
No es suficiente que escuches que leas, oigas, escuches, memorices y medites en la Palabra. Ni que escuches la predicación de un buen pastor. Debes aprender a oír la Voz de Dios específica para tu vida en la Palabra, en la predicación. Sólo esto te puede guiar por la senda de victoria para tu vida.
Ningún hombre poderos en Dios ha hecho algo importante en el mundo y su obra, porque leyó la Palabra o escuchó unicamente una predicación. Lo ha hecho, porque escuchó la Voz de Dios. Cuando oyes a Dios recibes información del Cielo que se implanta en tu espíritu y se convierte en el más poderoso combustible para hacer tus sueñso realidad y enmarcar tu vica con éxito a pesar de todas las circunstancias.
Esto es pasar de Logos - palabra escrita a Rhema - palabra revelada.
Es por esto que Proverbios 25: 2 dice....
Gloria de Dios es encubrir un asunto;
Pero honra del rey es escudriñarlo.
(Pro 25:2)
Pero honra del rey es escudriñarlo.
(Pro 25:2)










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