sábado 28 de noviembre de 2009

Albert Einstein: ¡Creía Firmemente en Dios!


El Ministerio de Educación y Ciencias del Gobierno de la República de Macedonia está realizando una Campaña de Televisión con una serie de anuncios publicitarios con serios mensajes intentando provocar cambios de paradigmas nacionales y promover su desarrollo.


El criterio fundamental de la campaña es: El Conocimiento es Poder y el anuncio principal dice: La Religión es Conocimiento también, Traigamos la Religión de nuevo a la escuela.

Lo que más me impacta es que el anuncio principal escenifica una vivencia de Albert Einstein quien siendo niño refuta la declaración de su profesor negando la existencia de Dios. Cómo el anuncio está en Alemán traducido en subtítulos al Inglés, os pongo un resumen de su contenido:

Profesor: (con cierto parecido a Darwing) Les probaré a vosotros que si Dios existe, entonces El es malo. ¿Creó Dios todo lo que existe? Sí Dios creo todas las cosas, entonces el creó el mal. Lo cual quiere decir que Dios es malo.

Albert Einstein (niño): Discúlpeme profesor. ¿Existe el frío?


Profesor: ¿Qué clase de pregunta es esta? Por supuesto que existe, claro que existe. ¿Nunca han tenido frío?

Albert Einstein (niño): En realidad Señor, el frío no existe. De acuerdo a las Leyes de la Física, lo que nosotros consideramos frío es en realidad ausencia de calor. Profesor ¿existe la oscuridad?


Profesor: Claro que existe.

Albert Einstein (niño): No, usted se equivoca. La oscuridad tampoco existe. La oscuridad es en realidad la ausencia de luz. Nosotros podemos estudiar la luz pero no podemos estudiar la oscuridad.

El mal no existe, es sencillamente igual que el frío o la oscuridad... Dios no creo al mal...el mal es el resultado de lo que pasa cuando un hombre no tiene el amor de Dios presente en su corazón.

Nunca mejor dicho. Genial la respuesta. Sin lugar a dudas, más que la religión, la fe en Dios y una relación personal con El a través de Jesucristo es la llave de todo conocimiento.

Sigamos orando por Europa, España y Barcelona. Por supuesto, oremos por Macedonia.